Local

Pesillo – Imbabura inicia operaciones en 2025 tras más de 30 años de espera.

El proyecto de agua potable beneficiará a más de 160 comunidades de Imbabura y Pichincha, con la entrega de la obra prevista para mayo

El proyecto de agua potable Pesillo – Imbabura, uno de los más importantes y esperados del norte de Ecuador, está por comenzar a operar en 2025, después de más de ocho años de trabajo. Las obras físicas principales, que incluyen 160 kilómetros de tuberías, una planta de tratamiento y tanques reservorios, están prácticamente terminadas, con la entrega oficial de la obra prevista para mayo de 2025. Este proyecto beneficiará a 165 comunidades de los cantones de Ibarra, Antonio Ante, Otavalo, Cayambe y Pedro Moncayo, muchas de ellas rurales, que han esperado durante años la llegada de agua potable a sus hogares.

El proyecto comenzó en 2017, con un contrato inicial que contemplaba dos años de trabajo. Sin embargo, debido a diversos retrasos, principalmente relacionados con la expropiación de terrenos y la falta de escrituras en las áreas rurales por donde debía pasar la tubería, las obras han avanzado lentamente, con un 50% de avance entre 2017 y 2019 y un 10% entre 2019 y 2023. A pesar de estos contratiempos, el gerente del proyecto, Vicente González, aseguró que en abril de 2025 se realizarán las pruebas técnicas finales para garantizar el buen funcionamiento del sistema, con la expectativa de que en mayo se reciba oficialmente la obra por parte del contratista y pase a ser administrada por la Mancomunidad Pesillo – Imbabura.

Uno de los desafíos que aún persisten son las obras complementarias que deben llevar a cabo los municipios y comunidades beneficiarias, como la interconexión de la tubería principal y la construcción de tanques de reserva. Además, la parte administrativa del organismo mancomunado está en proceso de formación para asegurar una correcta gestión del sistema, que podrá distribuir hasta 700 litros de agua por segundo a las comunidades.

A lo largo de los años, la construcción del proyecto Pesillo – Imbabura ha sido el resultado de una lucha social impulsada por las comunidades, que durante más de 30 años solicitaron el financiamiento y la ejecución del proyecto. A pesar de los obstáculos y retrasos, el alcalde de Ibarra y presidente de la Mancomunidad Pesillo – Imbabura, Álvaro Castillo, destacó que este proyecto representa una solución histórica al problema del abastecimiento de agua potable en la región.

Con un costo final de 52 millones de dólares, el proyecto no solo promete mejorar la calidad de vida de cientos de familias en la provincia, sino también ofrecer una infraestructura moderna y sostenible que beneficiará a las futuras generaciones. Sin embargo, las autoridades continúan trabajando en la conclusión de las obras y la puesta en marcha del sistema, que finalmente permitirá que las comunidades de Pesillo – Imbabura tengan acceso a agua potable, una demanda que ha sido esperada durante décadas.

Botón volver arriba