Cemento y hormigón: aliados clave para construir un Ecuador más seguro y resiliente
La industria de la construcción apuesta por materiales de alta durabilidad ante los constantes riesgos sísmicos y climáticos del país.
En Ecuador, un país con una geografía compleja, múltiples ecosistemas y una alta actividad sísmica, se vuelve imprescindible el uso de materiales de construcción que ofrezcan seguridad, resiliencia y durabilidad. Con más de 300 sismos sensibles al año, según el Instituto Geofísico, y desastres como el terremoto de 2016 y el reciente sismo de abril de 2025, se evidencia una necesidad urgente de soluciones estructurales confiables.
Expertos han identificado que muchas fallas estructurales se deben al uso de materiales de baja calidad, deficiencias en el diseño estructural, incumplimiento de normativas sísmicas y construcción en suelos inestables. Por ello, el llamado es claro: apostar por soluciones constructivas técnicamente avaladas, con intervención profesional y materiales que resistan los embates de la naturaleza.
En este contexto, el hormigón y el cemento surgen como opciones estratégicas. Según la Asociación Mundial del Cemento y Concreto (GCCA), el hormigón es el segundo recurso más utilizado en el mundo después del agua, gracias a su resistencia, durabilidad y versatilidad. En Ecuador, la demanda de estos materiales es aún mayor, debido a la necesidad de enfrentar condiciones sísmicas y climáticas extremas.
UNACEM Ecuador, empresa líder del sector, ha desarrollado soluciones sostenibles e innovadoras en cemento y hormigón que responden a las exigencias del entorno ecuatoriano. Su gerente de sostenibilidad, Patricio Díaz, resalta el compromiso con la economía circular, el uso de materias primas recicladas, y una menor huella de carbono. Además, el hormigón fabricado por la empresa ofrece elevada inercia térmica, contribuye al confort térmico, y puede reabsorber CO₂ durante su vida útil, lo que lo convierte en un material clave para construir un futuro urbano más seguro y sostenible.





