Deporte

El Paro Nacional 2025

¿Quién está detrás del paro?

El subsidio eliminado y sus efectos

El 12 de septiembre, el presidente Daniel Noboa decidió eliminar el subsidio al diésel, una medida económica acordada con el Fondo Monetario Internacional dentro de un plan de ajuste fiscal que le permitiría al régimen acceder a nuevos créditos del organismo multilateral.

Eliminar el subsidio trae consigo consecuencias económicas directas para los pobladores. Al ser una medida inflacionaria y especulativa, se reflejará en el incremento de costos de los productos de consumo masivo, afectando principalmente a los sectores pobres del campo y la ciudad, cuyos ingresos mensuales no permiten satisfacer sus necesidades básicas.


Promesas incumplidas y movilización social

En campaña, el mandatario aseguró varias veces que no subiría el costo del combustible, promesa que finalmente incumplió. Por ello, la respuesta del movimiento indígena y de otros sectores sociales ha sido la convocatoria a protestas con las siguientes banderas: derogatoria del decreto que elimina el subsidio, atención a problemas fundamentales como seguridad, empleo e inversión social, y reducción del IVA, entre otras.


El recurso de la conspiración

Cada vez que la ciudadanía sale a las calles, la respuesta oficial tiende a reducir la protesta a una conspiración: alguien “financia”, alguien “mueve los hilos”, alguien “está detrás”. Pero cabe preguntar: ¿qué tan real es esta explicación y qué tanto responde, más bien, a una ciudadanía harta de promesas incumplidas?

El actual paro no es un hecho aislado ni espontáneo. Es la expresión de un acumulado de frustraciones: desempleo, informalidad, inseguridad, encarecimiento de la vida y, sobre todo, una creciente brecha entre lo que los gobiernos prometen y lo que realmente entregan en el poder.


Malestar auténtico, no manipulación

El recurso discursivo del “financiamiento externo” ha sido recurrente en la política ecuatoriana y latinoamericana. Al señalar a un supuesto actor oculto que moviliza a la gente, se busca deslegitimar la protesta y evitar reconocer que detrás de las consignas hay un malestar auténtico.

No significa desconocer que dentro de un paro existan intereses diversos, incluso oportunismo político. En el caso ecuatoriano, se observa una polarización marcada que acusa la instigación de un exmandatario. Sin embargo, reducir la movilización a un simple plan de oposición es invisibilizar al campesino que no logra vender sus productos a un precio justo, al joven que no encuentra empleo, a la madre que no cubre la canasta básica o al indígena que no logra subsistir con sus ingresos.


¿Quién está detrás del paro o de la crisis?

La verdadera pregunta no es “¿quién está detrás del paro?”, sino: ¿quién está detrás de la crisis que lo provoca? La respuesta es clara: gobiernos que administran la precariedad, élites económicas que se benefician del statu quo y un sistema político incapaz de escuchar más allá de los círculos urbanos de poder.


Polarización e intolerancia

Es evidente que no todos los ciudadanos estarán de acuerdo con una paralización, por lo que implica. Precisamente ahí los gobernantes deben pensar antes de tomar decisiones que afectan la economía social. La sociedad ha desbordado la simple simpatía política y se ha polarizado en extremos que reflejan intolerancia y hasta expresiones discriminatorias o “etnofóbicas”.


Violencia en las calles

El radicalismo exacerbado agrava los ánimos. Mientras Policía y Fuerzas Armadas aplican estrategias de fuerza progresiva que derivan en excesos, los movilizados ejecutan acciones contra la propiedad material de quienes consideran parte del Gobierno. Ninguno de estos escenarios debe ser justificado.


El paro como síntoma

En definitiva, el paro es síntoma, no causa. Mientras la respuesta oficial siga siendo el señalamiento externo, en lugar de construir gobernabilidad —que no es otra cosa que atender las demandas de la sociedad equilibrando a gobernantes y gobernados—, las calles seguirán siendo el escenario donde los sectores afectados recuerden que, aunque los acusen de “manipulados”, su indignación es real.


Contrapesos para la democracia

El poder no debe ser absoluto para ningún sector. Siempre se requerirán contrapesos sociales y políticos que garanticen equilibrio, aplicación justa de la política y un Estado verdaderamente democrático, equitativo y solidario. Quien detenta el poder no puede recurrir a argumentos espurios que deslegitiman a los ciudadanos que se movilizan cuando las promesas han quedado en el vacío.

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