Deporte

Amotinamiento en la cárcel Regional de Guayaquil

A falta de menos de dos semanas para que finalice el estado de excepción, que ha involucrado la presencia policial y militar en las cárceles, se produjo un motín en la cárcel regional de Guayaquil la noche del miércoles 27 de marzo de 2024.

En un comunicado, la autoridad penitenciaria (SNAI) informó alrededor de las 21:40 que «el perímetro del centro penitenciario está bajo control y se ha restablecido el orden con éxito en un 80%». Se indicó que los disturbios se originaron debido a una revuelta interna de un grupo de reclusos, y se destacó que el Bloque de Seguridad, conformado por la Policía y las Fuerzas Armadas, activó los protocolos para controlar la situación.

Poco después, a la medianoche, el presidente Daniel Noboa anunció en sus redes sociales que se había retomado el control de la cárcel, elogiando a las fuerzas de seguridad por «neutralizar el motín antes de que pudiera escalar».

Se informó que, según fuentes de Inteligencia Policial, este motín no involucra enfrentamientos entre bandas criminales como en ocasiones anteriores, sino que los reclusos están expresando su oposición a la intervención estatal.

Hasta el momento, las autoridades no tienen informes de heridos, víctimas mortales o agentes retenidos por parte de los reclusos amotinados. Sin embargo, a través de transmisiones en TikTok realizadas por los propios presos, se observa la quema de objetos como colchones, mientras expresan su cansancio por los abusos de los militares.

Los residentes de los barrios cercanos informan de la audición de disparos en los alrededores de la prisión. Por precaución, se cerró la circulación vehicular en la vía que conecta Guayaquil y Daule, cerca de la cárcel regional, debido a un «procedimiento policial», según la Autoridad de Tránsito del Municipio de Guayaquil.

Estos disturbios ocurren en la misma prisión donde en enero pasado se conoció la desaparición del peligroso líder de Los Choneros, Adolfo Macías, conocido como Fito, lo que desencadenó revueltas en las cárceles y violencia en las calles, llevando al Gobierno a declarar a Ecuador en estado de conflicto armado interno.

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