Deporte

Médicos en la mira, la violencia también amenaza a quienes salvan vidas

Cada día, al menos cinco médicos en su año rural denuncian amenazas, extorsiones o ataques en zonas controladas por el crimen organizado. Exigen garantías mínimas para seguir ejerciendo sin arriesgar la vida.

La violencia que golpea al Ecuador no perdona ni a quienes prestan su vida para salvar otras. La Asociación de Médicos Rurales del Ecuador alerta que a diario recibe al menos cinco denuncias de profesionales que son amenazados, extorsionados o agredidos mientras cumplen con su año rural, requisito indispensable para ejercer legalmente la medicina. Esmeraldas, Manabí, Guayas y El Oro son las provincias más peligrosas, donde el miedo se ha instalado como un paciente más en los centros de salud.

El caso del doctor José Steven Giler estremeció al país. Tras denunciar amenazas y pedir el cambio de su plaza en El Empalme, fue ignorado por las autoridades. Días después, fue asesinado mientras conducía. Su historia, lejos de ser aislada, refleja el abandono que sufren muchos médicos que enfrentan no solo enfermedades, sino también a la delincuencia organizada.

Ante la falta de respuestas, la Asociación ha enviado más de 20 oficios al Ministerio de Salud exigiendo acciones concretas, como el despliegue de resguardo policial o militar en zonas de alto riesgo. Sin embargo, denuncian un silencio administrativo que agrava el problema y pone más vidas en juego. Algunos médicos, atrapados entre la amenaza y la obligación legal, han optado por abandonar sus puestos o incluso salir del país.

El llamado es urgente. Los profesionales de la salud no pueden seguir siendo blanco fácil de un país en crisis. La vocación no debería costarles la vida. Sin seguridad, no hay atención médica posible. Y sin atención médica, la salud del Ecuador también entra en terapia intensiva.

 

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