Un camión, 200 familias: Otavalo sufre desabastecimiento y sobreprecio del gas
El bloqueo de vías por el paro nacional limita el paso de camiones; vecinos denuncian racionamiento, ventas condicionadas y precios de hasta USD 15–20.
Otavalo — Las familias de Otavalo enfrentan desde hace semanas una escasez aguda de gas doméstico que se traduce en largas filas, racionamiento y ventas en el mercado informal a precios superiores al habitual. La interrupción del suministro está vinculada principalmente a los bloqueos viales derivados del paro nacional, que impiden el paso regular de camiones desde las plantas envasadoras.
Informes periodísticos y testimonios vecinales coinciden en que la distribución es insuficiente: hay denuncias de comunidades donde “un solo camión” debe abastecer alrededor de 200 familias, y de despachos intervenidos o desviados hacia zonas específicas, lo que deja barrios enteros sin suministro. En varios casos, la entrega se ha condicionado a listas de personas que apoyan las movilizaciones, según declaraciones de habitantes y registros audiovisuales difundidos por medios.
El desajuste entre oferta y demanda también ha generado un mercado paralelo. Vecinos y reportes locales señalan que el cilindro se comercializa en ocasiones entre USD 15 y USD 20, muy por encima de la tarifa oficial, lo que golpea con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos. Las autoridades provinciales han reconocido el problema y afirman priorizar el envío a hospitales y comedores comunitarios, aunque no han fijado una fecha concreta para la normalización total del abastecimiento.
La Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos mantiene un precio regulado oficial para el GLP doméstico; sin embargo, en la práctica el desabastecimiento y la reventa elevan los montos pagados por consumidores en la ciudad. La falta de rutas seguras y de transparencia en la distribución son, según líderes comunitarios, las causas inmediatas del problema.
Qué piden las familias: acceso equitativo sin condicionamientos, garantías para el paso de camiones de distribución, listas públicas de reparto y medidas que sancionen la reventa y el uso del suministro como mecanismo de presión política. Mientras tanto, muchos hogares recurren a estufas alternativas o limitan sus preparaciones diarias por la falta de gas.





