¿Qué grado de viabilidad tiene la propuesta de Milei de dolarizar Argentina y cómo se contrasta con el proceso de dolarización que tuvo lugar en Ecuador?
«Yo soy la única persona capaz de poner fin a la inflación», afirma Javier Milei, el postulante argentino que ganó las primarias electorales del domingo. Este economista autodenominado libertario, al mando de La Libertad Avanza, lidera la contienda presidencial con más del 30% de los votos obtenidos en las primarias.
Este resultado coloca a Milei como el candidato favorito para las elecciones generales del 22 de octubre, superando a Patricia Bullrich, exministra de Seguridad de Mauricio Macri, y a Sergio Massa, el actual ministro de Economía.
Uno de los pilares de la campaña de Milei es la dolarización de la economía, con el objetivo de abandonar la depreciada moneda argentina. También propone la eliminación del Banco Central y una drástica reducción del gasto estatal.
Milei ha expresado de manera literal su intención de «dinamitar» el Banco Central, eliminando completamente su existencia y realizando todas las transacciones en dólares para evitar la emisión de nuevos billetes argentinos.
Apoyando a figuras políticas como Donald Trump o Jair Bolsonaro, Milei afirma que es técnicamente viable llevar a cabo la dolarización de la economía argentina.
Con ese propósito, ha comunicado que está en proceso de dialogar con sus asesores sobre el esquema de un proyecto de ley que se presentaría en el Congreso para llevar a cabo la dolarización en caso de que llegue a la presidencia.
Inicialmente, su propuesta contemplaba un período de dos años y medio para la dolarización, pero posteriormente se mostró receptivo a la idea de acelerar la implementación del plan.
No obstante, la dolarización demanda la posesión de reservas en dólares, y justamente eso es lo que Argentina carece, dado que las reservas han sufrido una reducción considerable y la circulación de dólares es limitada.
En respuesta a este desafío, Milei sostiene que ha encontrado la solución.





