Nueva York enfrenta una creciente crisis migratoria con la llegada de miles de inmigrantes, principalmente de América Latina. Desde 2022, la ciudad ha recibido alrededor de 212.000 personas, lo que ha generado una situación crítica. Esta situación ha llevado a la aparición de campamentos al aire libre y un mayor control policial, especialmente debido a la actividad delictiva de un pequeño grupo de migrantes, según la Alcaldía de Nueva York.
Como «ciudad santuario», Nueva York está obligada a acoger a los recién llegados. Sin embargo, la administración del alcalde Eric Adams, que ya ha alojado a más de 60.000 inmigrantes en su sistema, ha implementado una controvertida medida que les obliga a abandonar los refugios tras 30 o 60 días, dependiendo del caso. Esto ha provocado que algunos migrantes elijan vivir en campamentos al aire libre, como el de Randall’s Island, donde han ocurrido incidentes violentos y redadas.
En julio, un tiroteo cerca de este refugio dejó una mujer venezolana fallecida y dos heridos. En respuesta, la Policía realizó una gran redada que fue criticada por activistas, quienes argumentan que esto aumenta el sentimiento xenófobo. El pasado 14 de agosto, la Policía llevó a cabo otra operación en la isla, confiscando vehículos sin documentación.
En una rueda de prensa, el alcalde Adams subrayó que solo un pequeño grupo de inmigrantes está involucrado en actividades ilegales y deben rendir cuentas, aunque se mostró prudente al tratar el tema con el resto de la comunidad migrante.





