“Plan pistola” en Colombia deja al menos 27 policías y militares asesinados.
La estrategia, impulsada por grupos criminales, revive el temor a los métodos usados por Pablo Escobar en los años 80 y genera preocupación.
Colombia enfrenta una nueva ola de violencia con el resurgimiento del denominado “plan pistola”, una estrategia criminal dirigida a asesinar a miembros de la fuerza pública. Según cifras preliminares, al menos 27 policías y militares han sido asesinados en las últimas semanas, en hechos que han generado alarma entre la población y las autoridades del país.
Este tipo de ataques recuerdan a las acciones perpetradas por el narcotraficante Pablo Escobar en los años 80 y 90, cuando el cartel de Medellín ofrecía recompensas por cada agente del orden asesinado. Ahora, organizaciones armadas ilegales y grupos vinculados al narcotráfico estarían empleando tácticas similares para debilitar la presencia del Estado en varias regiones.
Los homicidios se han concentrado en zonas con fuerte presencia de grupos armados, como el Clan del Golfo y disidencias de las FARC, particularmente en departamentos como Antioquia, Córdoba y el sur del país. Las autoridades han reforzado la seguridad y han lanzado operativos para capturar a los responsables, aunque los ataques continúan generando temor en las comunidades.
El Gobierno colombiano ha condenado enérgicamente estos actos y ha prometido una respuesta firme. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil exigen medidas urgentes para proteger a los miembros de la fuerza pública y garantizar la seguridad ciudadana en un contexto cada vez más tenso y violento.





