Internacional

Gustavo Petro ofrece mediación ante crisis en Bolivia y gobierno de Rodrigo Paz rechaza intervención

Las protestas sociales y bloqueos en Bolivia escalaron durante mayo en medio de la crisis económica, la escasez de combustibles y las tensiones políticas contra el gobierno de Rodrigo Paz.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció sobre la crisis política y social que atraviesa Bolivia y calificó las movilizaciones registradas en ese país como una “insurrección popular” derivada de factores económicos y tensiones geopolíticas.

A través de su cuenta oficial en X, Petro ofreció la posible mediación de su gobierno para contribuir a una salida pacífica al conflicto, aunque aclaró que dicha participación solo ocurriría si existía una invitación formal por parte de las autoridades bolivianas.

La propuesta fue rechazada por la Cancillería de Bolivia, que respondió solicitando respeto a la soberanía nacional y reiteró que la situación interna será abordada exclusivamente por las instituciones bolivianas sin intervención externa.

Las protestas comenzaron a inicios de mayo y son lideradas por sectores como la Central Obrera Boliviana, federaciones campesinas, sindicatos mineros, transportistas, maestros e integrantes de organizaciones indígenas como los denominados “Ponchos Rojos”.

Entre las principales demandas de los manifestantes constan un incremento salarial del 20%, soluciones frente a la escasez de combustibles, rechazo a posibles medidas de austeridad y cuestionamientos a decisiones económicas impulsadas por el gobierno.

Con el paso de los días, las movilizaciones derivaron en bloqueos indefinidos de carreteras, paralizaciones y protestas concentradas especialmente en La Paz y accesos estratégicos hacia El Alto, generando afectaciones en el abastecimiento de productos básicos y combustibles.

También se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con uso de gases lacrimógenos, explosivos artesanales y dinamita utilizada por grupos mineros movilizados.

El gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira convocó diálogos con distintos sectores sociales, retiró temporalmente fuerzas de seguridad de algunos puntos conflictivos y anuló ciertas medidas cuestionadas, entre ellas una ley relacionada con tierras.

Sin embargo, el Ejecutivo boliviano acusa a sectores cercanos al exmandatario Evo Morales de incentivar las protestas y promover escenarios de desestabilización política. Morales, por su parte, expresó respaldo a parte de las demandas sociales impulsadas en las calles.

La crisis ocurre en medio de un complejo escenario económico marcado por la escasez de dólares, problemas de abastecimiento, inflación y tensiones sociales que afectan al país desde hace varios meses.

Mientras continúan las protestas y bloqueos, crece la preocupación regional por el impacto económico y político de la crisis boliviana sobre el comercio y la estabilidad en Sudamérica.

Botón volver arriba